Conquista y ocupación romana

La llegada de los romanos a la isla de Mallorca en el 123 a.C., comandados por el General Quinto Cecilio Metelo supuso el inicio del período de romanización. La adaptación a las nuevas formas de vida importadas se llevó a cabo durante un largo proceso en el cual convivieron las culturas romana y talayótica. Y en cierta medida, a pesar de la llegada del ejército romano y de los colonos, se respetaron las tradiciones y los modelos de asentamiento locales.

La nueva colonia comenzó siendo un núcleo de pequeñas dimensiones y poco protagonismo pero eso fue cambiando y Pollentia fue adquiriendo importancia hasta que en el año 70 a.C ya era una ciudad consolidada. A partir del gobierno del emperador Augusto, la ciudad experimentó un notable impulso urbanístico y comercial que la llevó a superar las 16 hectáreas de terreno. Fueron construídos un gran número de edificios que hicieron que la ciudad fuese comparada con Roma por su gran belleza.

Hacia el s.III d.C, la decadencia que afectó a todo el Imperio Romano llegó a Pollentia e hizo que ésta fuese reduciendo su radio de acción y que se viera obligada a construir una muralla para defenderse de los ataques de campesinos descontentos a que era sometida; al mismo tiempo, una necrópolis iba apoderándose de su territorio en la zona sur.

Este proceso de decadencia culmina con la llegada de los vándalos en la primera mitad del s.V d.C. Después de eso Pollentia no volvió a recuperar su esplendor.