Historia

Alcúdia es una ciudad abierta al Mar Mediterráneo. El mar ha sido una vía de comunicación y un factor fundamental en su devenir histórico. Los primeros pobladores llegaron a la isla por mar. Tras ellos, toda una sucesión de pueblos y culturas se han sentido atraídos por esta tierra de clima suave, de gran riqueza natural y valor estratégico.

Testimonio del paso del tiempo y de las huellas que han dejado estos diferentes pueblos y culturas, es el Patrimonio Histórico y Cultural de la ciudad de Alcúdia.

Las primeras evidencias de la presencia del hombre en Alcúdia se remontan a la prehistoria, concretamente a los períodos conocidos como Pretalayótico y Talayótico. Se trata de los primeros asentamientos humanos que se realizaron primero en cuevas y posteriormente en Talaiots, unas construcciones  de planta circular o cuadrada que se asemejan a torres, de ahí su nombre que proviene del  árabe hispano "talaya" o atalaya que significa torre de vigilancia.

Posteriormente, romanos, musulmanes y conquistadores cristianos, dejaron su impronta en Alcúdia a lo largo de varios siglos, hasta llegar a nuestros días.

La Ciudad Romana de Pollentia merece una atención especial por ser un lugar estratégico para el proceso de romanización de las Islas Baleares. Los restos de esta ciudad nos muestran una parte importante de su centro neurálgico: un área residencial con estructuras de casas, el trazado de las dos calles principales el Cardo y el Decumano, la plaza pública o Foro, parte de algunos templos, el Teatro Romano, restos de muralla y de varias necrópolis. La llegada de los vándalos en el s.V d.C, acentuó la decadencia en que se encontraba Pollentia que provocó la posterior desparición de este importante núcleo urbano.

No hay mucha información en lo referente a la época en que los árabes dominaron la ciudad. Se sabe que pertenecía al distrito o juz de Bullansa, posible deformación arabizada del término Pollentia, el cual abarcaba los actuales municipios de Pollença, Alcúdia, parte de Escorca, Campanet y Sa Pobla (Huialfàs). El topónimo Alcúdia es de origen árabe (al-qudia) y significa "la colina".

La Isla de Mallorca se incorporó a la corona catalano-aragonesa tras la conquista del Rey Jaime I en 1229. Tras la conquista, la fundación de Alcúdia se llevó a cabo en el año 1298, cuando el Rey Jaime II decidió que la Alquería musulmana de Alcúdia se constituyera en villa y encabezase un término parroquial. Esta fundación respondía a necesidades principalmente defensivas y estratégicas. A partir de ese momento empezaron las obras de construcción de las murallas medievales que rodearían la ciudad, más adelante, en época moderna y contemporánea, las murallas se ampliarían y sufrirían diversas modificaciones a lo largo de tres siglos y varios reinados para finalmente perder la funcionalidad defensiva y deteriorarse progresivamente.

El trazado de la ciudad está condicionado por la construcción de la muralla. Y en el centro histórico hay multitud de casas góticas y renacentistas que han sido objeto de un minucioso proceso de restauración, dejando al descubierto sus elementos propios: portales de arcos redondos, ventanas decoradas, fachadas de piedra y marès... Los casales góticos en su mayoría sencillos se mezclan con los renacentistas que se construyeron a partir del s.XVI, cuando Alcúdia recibió toda una serie de privilegios reales, después de la Guerra de las Germanías y la llegada a Mallorca del emperador Carlos V.

Alcúdia en el siglo XXI, es una ciudad que mira hacia el futuro con optimismo, un destino competitivo que tiene un papel de liderazgo en la Zona Norte de Mallorca no sólo por  el sol y sus playas, sino por la multiplicidad de oferta complementaria y la diversidad del sector turístico (turismo náutico, cicloturismo, turismo ornitológico, turismo cultural....). La gestión cultural, la oferta deportiva y las propuestas de ocio, hacen de este municipio un destino ineludible para los amantes de la naturaleza, el entretenimiento y la cultura.