La conquista del rey Jaume I y la creación del Regne de Mallorques

Con la conquista de la isla por parte de las tropas de Jaume I, llamado "el Conquistador", se inició una nueva etapa durante la cual se establecieron bases político-sociales, la lengua, las leyes, las instituciones y las costumbres que han marcado el carácter insular hasta la actualidad.

El 5 de septiembre de 1229 salieron las naves desde los puertos catalanes de Cambrils y Tarragona rumbo a Mallorca, donde desembarcaron el 10 de septiembre. No fue hasta el 31 de diciembre de ese mismo año cuando las tropas catalanas entraron en la capital, Medina Mayurqa

Una vez establecido el poder real se procedió al reparto de las tierras recién conquistadas, tal y como el rey había prometido. El “Llibre del Repartiment” (1232) recoge este reparto de tierras que se produjo entre el Rey y sus vasallos directos. La base de este reparto fue la antigua división en distritos islámicos con la que se encontraron los conquistadores. El actual término municipal de Alcúdia formó parte de la porción real.  La mayor parte de los territorios de Alcúdia y la vecina Pollença se repartieron entre la orden de los Templarios. El primer núcleo de población nace entorno a la alquería de Guinyent que, muy posiblemente, ya era un núcleo de población antes de la conquista.

El año 1248, con la Bula de Inocencio IV, aparece por primera vez la Parroquia de Sant Jaume de Guinyent, que posteriormente se le conocería como Sant Jaume d'Alcúdia.

Es en 1282 cuando aparece por primera vez el término Alcúdia en un acta notarial. Con el reinado de Jaume II, Alcúdia alcanza el reconocimiento de “Vila” e inicia el proceso de construcción de las Murallas con la finalidad de proteger no sólo la Villa de Alcúdia sino también la entrada a la isla por el Noreste. La construcción de las Murallas fue una ardua tarea para los alcudienses, que compaginaban las tareas agrícolas y la pesca con los trabajos de construcción y de vigilancia. Las obras se dan por finalizadas en el año 1363. 

La ciudad de Alcúdia tiene un trazado urbanístico medieval, condicionado por los dos recintos de murallas que la rodean. Las calles son estrechas e irregulares; algunos edificios conservan elementos característicos de la época de esplendor de la ciudad y son de gran valor arquitectónico. Alcúdia sirvió de refugio en muchas ocasiones de peligro, pero durante la revuelta de las Germanías, las murallas se convirtieron en una pieza clave.

Una de las actividades económicas principales durante la Edad Media fue el cultivo de la vid y la elaboración de vino para la exportación. También la actividad comercial a través del puerto fue significativa. La pesca de coral para la elaboración de joyas constituyó un complemento importante para la economía de muchos pescadores.