Muralla medieval

Una de las primeras visiones que tenemos al llegar a Alcúdia, son sus impresionantes murallas. La construcción de las mismas se remonta al año 1298, cuando el Rey Jaime II decidió que la alquería musulmana de Alcúdia se constituyera en villa y fuera la cabecera del término parroquial. Esta decisión respondía a necesidades puramente defensivas y estratégicas. La construcción de las murallas se inició pués, con su reinado y acabaría durante el reinado de Pedro III de Aragón (El Ceremonioso) en 1362.

La muralla medieval tiene una forma poligonal irregular, compuesta por 26 torres, sin contar las 4 de las puertas principales: Porta de Mallorca (o de Sant Sebastià) al sur y Porta del Moll (o de Xara) al norte. En realidad existían 3 puertas principales, unidas todas ellas por la muralla, las dos mencionadas al norte y al sur y la de la Vila Roja, al noroeste. Todo el recinto estaba levantado con cantos de piedra arenisca (marès), en ocasiones las mismas piedras extraídas del foso, y cuya unión se realizaba con argamasa y cal.

Posteriormente se abriría una cuarta puerta llamada La Portella, situada justo al lado de la Iglesia de San Jaime, a la cual se accedía por la actual Calle de Sant Jaume.

Podemos rodear andando todo el perímetro interior de la muralla medieval por el Camí de Ronda o por la parte exterior convertida en un paseo ajardinado. Las murallas también pueden ser recorridas a pie por la parte superior desde donde podremos contemplar una panorámica de la Bahía de Pollensa y ver la ciudad desde otra perspectiva.

 

Alcúdia está declarada conjunto Histórico-Artístico desde 1974.

HISTORIA DE ALCÚDIA

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